3/2/11

SEXUALIDAD EN LA EDAD MEDIA

El término «sexualidad»,era una palabra que no se utilizaba en la época,pero que significaba la cópula carnal o coito, es decir, el conjunto de relaciones sexuales dentro del marco de los procesos canónicos matrimoniales, en la encrucijada del papel masculino y femenino ( esfera pública ), de las prácticas sexuales ( esfera privada) y de las sensibilidades íntimas.



Los dos campos semánticos de la «sexualidad»: lícita e ilícita reflejan la partición fundamental de los sujetos sociales entre casados y no casados. La sexualidad lícita se refería al comercio carnal autorizado y se resumía en la fórmula siguiente: per copula carnal consumado.

Fuera del matrimonio, la expresión aludía directamente a la transgresión: no es posible consumar una unión que no existe; hombres y mujeres tienen entonces mero acceso carnal, se juntan o se conocen carnalmente, se acuestan juntos. No se solían utilizar calificativos biológicos, excepto en dos casos: la cabalgada y el hecho de poner la pierna encima.

La cabalgada designaba con frecuencia la unión carnal entre amantes, cuya connotación física indicaba el nivel de inmoralidad alcanzada. Además, implicaba una especie de violencia desenfrenada que escapaba de todo control y raciocinio.

En el siglo XVI «poner la pierna encima» recordaba, cuando se admitía su existencia, al derecho de pernada feudal -un mal uso o abuso del poder señorial- e insistía en la apropiación de la mujer de otro o de una soltera con las cuales no existía vínculo marital alguno.

El léxico de la sexualidad lícita pone de relieve una forma de discriminación entre los comportamientos masculinos y femeninos. Por ejemplo :

---La mujer casada cometía adulterio o era adúltera; el varón casado estaba amancebado, tenía concubina, vivía con una amiga. El crimen contra el sacramento del matrimonio abrumaba más a la mujer que al hombre, con lo que la discriminación en el campo de la fidelidad conyugal entre los géneros era explícita.Tal vez por esa razón se crearon los cinturones de castidad que muchas veces eran utilizadas en las mujeres dedicadas a la labor doméstica dentro de la casa. y en otros casos hasta el mismo patrón.


Las relaciones sexuales durante la Edad Media debían circunscribirse al rígido guión marcado por la voluntad divina que establecía el orden natural de las cosas, fuera del cual todo proceder era considerado contra natura y contra la recta razón y, en consecuencia, punible. La única unión carnal posible era la heterosexual y con fines procreativos. Y la única unión hombre-mujer consentida era la sancionada por el sacramento del matrimonio.
 Las restantes relaciones, como la barraganía, el comercio carnal, el adulterio, el amancebamiento de clérigos, el incesto, la homosexualidad o el bestialismo conducían directamente ante los tribunales de Justicia. Ahora bien, cabría matizar el rigor legal desplegado contra algunas de estas relaciones, concretamente contra las dos primeras, toleradas como medio de evitar pecados de mayor consideración y alteraciones del orden público :

    ADULTERIO


Durante la Edad Media existió una alta tasa de relaciones sexuales extraconyugales. Cinco razones justificarían tales comportamientos :

- Primera, la teoría del matrimonio cristiano, monógamo, indisoluble y al margen del placer sexual.

- Segunda, una sociedad en la que el sistema ideológico reconocía únicamente como estados perfectos el matrimonial, pero que debía disponer, necesariamente, de una puerta trasera abierta a otro tipo de vínculos hombre-mujer, ( aunque sin aceptarlos legalmente, sí tolerados) , fundamentalmente para aquellos que no podían casarse debido a sus circunstancias sociales y económicas.

- Tercera, las estrategias familiares unían parejas que carecían de vínculos afectivos, es decir, matrimonios pactados.

- Cuarta, la subordinación de la esposa a los deseos sexuales del marido sin que éste tuviera en cuenta los de aquélla.

- Quinta, la búsqueda de un heredero cuando éste no se conseguía dentro del propio matrimonio.

LA FORNICACIÓN  suponía el ayuntamiento o cópula carnal fuera del matrimonio «Cuando algún suelto conoce a alguna suelta». La condición de la mujer calificaba el tipo de fornicación, que se denominaba simple, si mediaba cópula entre dos personas de diferente sexo sin vínculo conyugal; adulterio, si la mujer estaba casada; incesto, si existía grado de parentesco entre la mujer y el hombre; o estupro, si la mujer era virgen o doncella.

SEXO Y CIENCIA MEDICA

Bernardo de Gordonio, reconocido médico Durante la Baja Edad Media, fué autor de varios escritos médicos, Pues bien fué una de las mentes claras de su época ya que se atrevió a decir que la práctica del sexo con moderación acarrea beneficios saludables, y dice en su Lilium medicinae que la abstinencia sexual no es buena e incluso muy negativa para las mujeres.

Las reprimidas-decía-sufren sofocación de la matriz, una patología que Bernardo describe de la siguiente manera:

Escotoma, vértigo, dolor de cabeza, siente humo dañino que sube a las partes de arriba, tiene las manos apretadas sobre el vientre y las piernas encogidas”. Según comenta, las más afectadas son las viudas y las jóvenes sin compromiso.

Pero, desgraciadamente este no era el pensamiento general de la medicina medieval ya que los médicos prescribían remedios contra los pensamientos impuros. A los varones les recomendaban que se sometieran a una sangría de las venas superficiales a nivel de la cara externa superior del muslo. A las mujeres libidinosas les prescribían incienso y otras fumigaciones que se insuflaban con una perilla o fuelle en la cavidad genital.

Para reprimir los impulsos sexuales los médicos aconsejaban no comer carne, pues creían que contribuía a la elaboración de la materia seminal, y llevaba por ende a la lujuria.

POSICIONES SEXUALES:

Cualquier postura que no fuese la habitual y común “posición del misionero”, por ejemplo, se consideraba antinatural, y por lo tanto un pecado según la Iglesia. El sexo anal y oral eran pecados ya que el único fin era el placer, no la procreación, que para los puristas era el único propósito del sexo.

HOMOSEXUALIDAD

La postura de la Iglesia sobre la homosexualidad se declaró sin rodeos aludiendo a Gomorra. La sodomía se definía como actos contra la naturaleza, e incluía los siguientes actos inmorales: la masturbación solitaria, la masturbación mutua, la cópula entre los muslos (sexo interfemoral), y la cópula “en la parte posterior”, o sexo anal. Santo Tomás de Aquino declaró el lesbianismo como un pecado.



Esta era castigada con la mutilación de..., la quema en la hoguera, la horca, y en el caso de los sacerdotes sorprendidos en el acto, los metían en una jaula suspendida en el aire hasta que morían de hambre.


LA VIRILIDAD

Uno de los accesorios más de moda en la Edad Media fue la bragueta, una bolsa que se adjuntaba en la entrepierna de los pantalones de los hombres y que acentuaba de tal manera que destacaba y exageraba el tamaño de los genitales. Se rellenaba con aserrín o un paño. Es comprensible que la Iglesia no apreciara esta forma de vestir, a la que calificaba como “modas del Diablo”.





           CONSOLADOR:

Las mujeres que hubieran utilizado algún “dispositivo” o “aplicación” con forma de miembro masculino habían de hacer penitencia durante cinco años.


        LA VIRGINIDAD

Las vírgenes o doncellas eran mujeres castas, honestas, enteras y no corruptas. Para la sociedad medieval, la castidad poseía, como señala el código Alfonsino de las Partidas, un valor intrínseco y trascendente al proporcionar directamente la salvación de las almas.

Esta es la garantía de calidad para un esposo, una mujer nueva, o casi una niña, intocada, lo que asegura que la desfloración abra las puertas a una posible paternidad propia, y no ajena. La virginidad se eleva en la categoría de las virtudes, es una llave para las puertas del cielo, y debe ser preservada hasta su entrega al esposo legal.

Hay que recordar que en los matrimonios medievales, no era extraño el caso de los testigos en la noche de bodas o desfloración de la doncella, donde se daba testimonio de la consumación del matrimonio por el esposo y la pérdida de la virginidad de la novia (aún hoy quedan remanentes de estas costumbres en algunas culturas).



C U R I O S I D A D E S :

. En el Medioevo se consideró al miembro sexual masculino como una extensión nerviosa de la espina dorsal, de ahí el nombre cauda nervorum.


Según la Iglesia Católica, no podía haber cópula carnal mientras la mujer estuviera indispuesta, o “durante la penitencia en sábados, miércoles, viernes o festivos”.


• El aborto era penado con la hoguera.


• Los legisladores españoles del Medioevo podían anular un matrimonio si el marido demostraba que su esposa era frígida, pero si ella contraía felices nupcias con un segundo marido, y él se declaraba complacido sexualmente, la unión se disolvía y se la casaba con el primer esposo de nuevo. Siempre y cuando no hubiera sido el tamaño del miembro sexual masculino, por exceso o defecto, la causa de la insatisfacción femenina.

• En el siglo XIV, Modeville (Cirujano Real) observó que “el clítoris venía a ser un filtro que seleccionaba los olores y los soplos que ascienden por sus conductos”, dijo esto al observar las semejanzas entre el capuchón del clítoris y la campanilla en la laringe.


• Bernardo de Gordonio cita en su obra “Lilium medicinae” que las mujeres privadas de satisfacción sexual reiterada sufren “escotoma, vértigo, dolor de cabeza, siente humo dañino que sube a las partes de arriba, tiene las manos apretadas sobre el vientre y las piernas encogidas.”


• Como cura para los pensamientos libidinosos eran comunes las sangrías en los muslos para los varones y las fumigaciones en la región genital para las mujeres.

5 comentarios:

  1. jummm esto para tarea buenisimo

    ResponderEliminar
  2. Interesante.... Gracias.

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias, me sirvio bastante!

    ResponderEliminar
  4. Muy buenos datos sobre el sexo medieval, por así llamarle, muchas gracias y si también quisiera que citen algunos libros de donde sacan la información.

    ResponderEliminar